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12 de noviembre de 2018

“Toponimia chilena (1867-1973)” aborda el estudio de los nombres con los que se denomina un lugar geográfico, mientras que “Vida agrícola y trashumancia en el Norte Chico” examina un nomadismo que se ha transformado en parte del patrimonio sociocultural de la región.

El sitio web de la Biblioteca Nacional ya alcanza los 973 minisitios con la incorporación de nuevas investigaciones en las áreas de literatura y ciencias sociales, respectivamente: Toponimia chilena (1867-1973) y Vida agrícola y trashumancia en el Norte Chico.

La toponimia es el estudio de los nombres con los que se denomina un lugar geográfico. Esa rama particular de la onomástica, sus antecedentes, contexto y publicaciones en Chile, se presentan en el nuevo minisitio de Memoria Chilena.

La investigación Toponimia chilena (1867-1973) vincula el desarrollo de la toponimia en Chile con el proceso de consolidación identitaria que ocurrió en el contexto de formación del Estado chileno durante la primera mitad del siglo XIX y que se interesó especialmente por el lenguaje. Así, se publicaron estudios, registros, recopilaciones y diccionarios que de manera paulatina comenzaron a integrar denominaciones de distintos lugares del territorio chileno. Sin embargo, la toponimia -como disciplina lingüística derivada de la onomástica- se consolidó con la publicación de Glosario de la lengua atacameña (1896) y la llegada al país del lingüista alemán Rodolfo Lenz, de quien se incluye el libro Diccionario etimológicos de las voces chilenas derivadas de lenguas indígenas americanas. A inicios del siglo XX, se sumó el trabajo de Pedro Armengol Valenzuela, de quien Memoria Chilena ha digitalizado los tomos I y II de Glosario etimológico de nombres de hombres, animales, plantas, ríos y lugares, y de vocablos incorporados en el lenguaje vulgar, aborígenes de Chile, y de algún otro país americano.

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Aunque la investigación en toponimia tiene su soporte básico en la lingüística, Memoria Chilena examina la influencia de otras disciplinas en sus metodologías de análisis, como la historia, la antropología, la sicología social y la arqueología. La digitalización del artículo Algunos problemas sobre la onomástica como interdisciplina, editado por la Universidad Austral en 1988, se incluye como bibliografía.

El minisitio profundiza en dos tipos de toponimia: los mitotopónimos y los topónimos de origen autóctono. Los primeros son nombres de lugares que hacen referencia a leyendas, mitos o entidades mitológicas, respecto de los cuales se incluye el relato La historia del Budi, que forma parte de la Antología 2014 del concurso "Historias de nuestra tierra". Las denominaciones de origen autóctono o indígena permiten ver las huellas que las diferentes culturas han dejado en las designaciones de un lugar y los significados que van adquiriendo en el tiempo. Así, en el norte de Chile los topónimos provienen en general de las lenguas kunza, quechua o aymara, en la zona central predominan los topónimos de origen quechua y mapuche, y los del sur son primordialmente de origen mapuche. En la zona sur-austral, los topónimos suelen ser de origen mapuche y, en menor medida, de origen selk'nam. Un documento destacado dentro de este aspecto es Estudio de toponimia indígena de la comuna de Lago Ranco, publicado en 2011 por la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena Conadi.

A mediados del siglo XX, la toponimia se insertó en el espacio universitario. El Instituto de Filología de la Universidad de Chile publicó desde 1934 el Boletín de Filología, en donde difundió una serie de estudios vinculados al área. Memoria Chilena digitalizó un tomo de esa publicación, la revista más antigua de Latinoamérica dedicada al estudio de la lingüística y la filología.

Vida agrícola y trashumancia en el Norte Chico

La trashumancia es un tipo de nomadismo que consiste en el traslado de rebaños de un área a otra, en búsqueda de alimentos o intercambio comercial asociado a la ganadería y al pastoreo. En el Norte Chico, la movilidad siguiendo rutas estacionales se ha transformado en parte del patrimonio sociocultural de la región.

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Una parte importante del minisitio Vida agrícola y trashumancia en el Norte Chico está centrada en los arrieros y crianceros, herederos de una larga tradición que se remonta al período prehispánico. Tres fotografías provenientes del Archivo Fotográfico de la Biblioteca Nacional, además del libro Las cabras i su explotación en la Provincia de Coquimbo (1917), muestran ambas actividades, donde el arriero guía al ganado de un lugar a otro aprovechando al máximo los recursos de cada zona, y el criancero se dedica al cuidado y la crianza del ganado.

La actividad nómade se traza en el minisitio desde pueblos kollas o atacameños, con el fin de intercambiar productos agrícolas, y la cultura diaguita, con la trashumancia con llamas y alpaca para el aprovisionamiento de carne. Los primeros asentamientos se caracterizaron por poseer una economía de depredación con elementos de pastoreo, debido a que los auquénidos se desplazaban desde los valles del Norte hacia la precordillera.

Luego de la conquista española, la población se reorganizó bajo el sistema de encomiendas. Después, esto dio origen a la creación de comunidades agrícolas en tierras inicialmente utilizadas para el pastoreo y que luego se transformaron para el cultivo. Sobre este tema, destaca la digitalización de los libros La población del Norte Chico en el siglo XVIII: crecimiento y distribución en una región minero-agrícola de Chile (1980), de Jorge Pinto Rodríguez y La Serena en el s. XVIII: las dimensiones del poder local en una sociedad colonial (1993), de Eduardo Cavieres F. Actualmente, las comunidades agrícolas de la Región de Coquimbo son consideradas el único sector campesino mestizo de tenencia comunitaria de la tierra en Chile.

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